LA DICHOSA PEONZA...

jueves, 27 de mayo de 2010

Ayer por la tarde, iba yo por la calle haciendo uso de mi capacidad de inercia, cuando llegué a un paso de cebra…de esos que no tienen semáforos y en los que, a consecuencia, te la tienes que jugar para cruzar. Así que, irremediablemente tuve que poner el estado inercia en off y concentrarme un poco en mi misión. Lo justo…mirar a un lado y a otro. Por mi derecha venía un coche, pero si aceleraba el paso me daba a tiempo a cruzar. Y eso hice…acelerar el paso.

A mitad del paso de cebra, comprobé que las posibilidades de que el coche llegara a mí antes de que yo llegara a la acera eran bastante bajas. Serían segundos de diferencia…pero a mi esos segundos me bastaban. Así que, bajé la mirada al suelo y volví a poner en on el estado de inercia.

Cuando puse el primer pie en la acera algo irrumpió en mi campo de visión. Era una peonza que salía disparada hacia la carretera. Detrás de ella, un niño de unos 6 ó 7 años corría agachado con intención de cogerla.

Y todo se sucedió prácticamente a la vez:

Oí el ruido del coche…estaba a centímetros de mi.

Oí un grito de mujer…

- Noooooooooooo!

Y no sé como coño pude reaccionar tan rápido. Con el pie izquierdo hice un control de la peonza que ni CR9, oiga! Y con la mano, (también la izquierda) agarré al chaval (que ya me había sobrepasado unos centímetros y estaba a punto de saltar a la carretera) por el cuello de la camiseta y lo paré en seco. Creo que hasta le levanté en el aire por un momento.

Escuché el chirrido del coche al frenar y juraría que cerré los ojos…pero no lo recuerdo bien. Ya os digo que todo esto fue en cuestión de segundos.

Cuando recuperé el aliento (de eso si me acuerdo…contuve la respiración como una especie de acto reflejo o yo qué se!), miré hacia atrás y me encontré al coche clavado en mitad del paso de cebra. No habría frenado a tiempo…

El conductor tenía una cara de susto increíble…miró al chiquillo, me miró a mi, me hizo un gesto como diciendo: “puffff” y arrancó de nuevo. Juraría que las manos le temblaban encima del volante.

Cuando quise darme cuenta, la madre del niño estaba arrodillada a mis pies abrazándole. Yo ya le había soltado, aunque tampoco recuerdo en qué momento lo hice…

La mujer, no llegó a llorar, pero le faltó poco. Me dio las gracias como un millón de veces…

Yo sólo podía sonreír y decirle: “Nada, mujer…tranquila”. Y estuvimos así unos minutos, hasta que decidí irme…

La sensación que se me quedó fue super extraña…Una especie de mezcla entre miedo y orgullo.

Y ahora que estoy escribiéndolo, acabo de darme cuenta de que no sé qué carajo pasó al final con la dichosa peonza…

EN UNA SOLA PALABRA

martes, 25 de mayo de 2010

He visto este meme en el blog de Laquesigueaquí…y me ha gustado la idea. Consiste en contestar a todas estas preguntas en una sola palabra…Molan los retos! ^^

Ahí va:

¿Dónde está tu móvil? Bolso.

¿Tu cabello? Largo.

¿Tu mamá? Genial.

¿Tu papá? Genial.

¿Tu comida favorita? Fideua.

¿Tu sueño de anoche? Gratificante.

¿Tu bebida favorita? Coca-cola.

¿Tu sueño/meta? Felicidad.

¿En qué habitación estás ahora? Ofi.

¿Tu hobby? Letras.

¿Tu miedo? Tristeza.

¿Qué quieres ser dentro de seis años? Feliz.

¿Dónde estabas anoche? Cama.

¿Algo que no eres? Tonta.

¿Muffins? Natillas.

¿Artículo en tu lista de deseos? MAC.

¿Dónde creciste? Castilla.

¿La última cosa que hiciste antes de contestar? Leer.

¿Qué traes puesto? Ropa.

¿Tu tele? Grande.

¿Mascotas? Cuatro.

¿Tus amigos? Buenos.

¿Tu vida? Guay.

¿Tu humor? Alegre.

¿Extrañas a alguien? Si.

¿Vehículo? Corsa.

¿Algo que no traes puesto? Abrigo.

¿Tu tienda favorita?
Varias.

¿Tu color favorito? Amarillo.

¿Cuándo fue la última vez que reíste?
Minutos.

¿La última vez que lloraste? Olvidada.

¿Tu mejor amiga? Lejos.

¿Un lugar al que irías una y otra vez? Papis.

¿Una persona que te envía mails regularmente? Mami.

¿Lugar favorito para comer? Homes.



Y ahora…si alguna de estas palabras os ha generado dudas y sentís la necesidad imperiosa de resolverlas, estoy a vuestra disposición en los comentarios! ^^

LA LOCA DE LA CABINA

miércoles, 19 de mayo de 2010

Hay ciertos caminos que ya hacemos por inercia. Salimos a la calle y nos dejamos llevar porque nuestros pies ya saben llegar solitos a su destino (que, por ende, es también el nuestro, claro…).

Pues el otro día, mis pies me estaban llevando de vuelta a casa, mientras yo iba distraída pensado en tonterías y, seguramente, canturreando en mi interior alguna cancioncilla, cuando llegamos a un paso de cebra. Resulta que, según mi teoría, igual que los pies saben el camino, los ojos descifran ellos solitos si un semáforo está en verde o en rojo y mandan a los pies la señal de parar o seguir, sin tener que pasar por intermediarios. Vamos…sin pedirte permiso a ti, que estás muy ocupad@ pensando en tonterías, como bien he dicho antes.

El caso es que mis ojos detectaron el rojo para peatones y mis pies se pararon.

Y yo seguí en mis cosas.

Ningún otro órgano o sentido suele intervenir en este proceso de inercia. Pero, mientras estaba ahí parada, de pronto mis oídos se empeñaron en sacarme de mis ensoñaciones.

- ¡Hija de p…………..!!


“¿Ein?”

Claro…tuve que poner a trabajar a mi querido cerebro. Y le ordené que dirigiera la mirada hacia donde los oídos me decían que venía esa voz histérica.

Y justo delante de mí, en la acera de enfrente, en una de las pocas cabinas telefónicas que quedan, veo a una muchacha de no más de 30 años con el auricular pegado a la oreja. Morena. Moño mal recogido con una pinza. Pantalones de algodón rosas. Camiseta de tirantes blanca con manchas amarillas. Zapatillas de estar por casa de felpa azul. Y las venas marcadas en la frente.

- Te he dicho que vengas ahora mismo…………….que vengas o te matoooooooo!!

O_o

- No te estoy amenazando, peazo de guarra! Pero como no vengas te juro que te matooooo!

:S

- Se va a cortar…¡Se va a cortar y no tengo más monedas! Que vengaaaaas!! Me cago en la p……….

Y se cortó.

Y la loca esta la tomó con la cabina, y se lió a porrazos con ella, utilizando el auricular para tal misión. Le daba con tanta fuerza que cada golpe hacía rebotar su propio cuerpo.

Emitía ruidos extraños, a lo karateka y lanzaba juramentos no aptos para reproducir en público.

Mis ojos me avisaron de que el semáforo se había puesto en verde.

Mi cerebro les dio la orden de dar media vuelta y continuar por esa acera hasta el siguiente paso de cebra. Hecho que después me obligaría a retroceder unos metros para llegar a la calle que tenía que tomar. Mi cerebro lo sabía. Sopesó y llegó a la conclusión de que, aunque hubiera tenido que andar varios km más, la mejor opción era no acercarme a aquella loca que aporreaba la cabina cada vez con más rabia y que se había quedado con ganas de matar a alguien que…no es por nada, pero seguramente no iba a aparecer y la loca lo sabía.

Jo…cuanto me alegro de tener un cerebro que, aunque esté desconectado, tomándose unas vacaciones en las Bahamas, mientras tu te dejas llevar por la inercia, en décimas de segundo vuelve y se pone a trabajar al 100% si la situación así lo requiere.
Y mención especial a los sentidos (que son los que dan la voz de alarma) y a las extremidades y demás órganos (que te permiten poner pies en polvorosa en caso de ser necesario).

EXPERIENCIAS POLICIALES...

viernes, 14 de mayo de 2010

Serían más o menos las doce de la noche de un viernes. Mi chico y yo íbamos en el coche de camino al pueblo…tocaba finde rural. Llevábamos a la perra atrás, dormidita en su cesta, más a gusto que un arbusto.

En esto, que al pasar un cambio de rasante, nos vemos en frente una rotonda repletita de Guardia Civil…Se habían montao allí una fiesta que pa qué! Aquello era el control de los controles. El control por excelencia…Sólo faltaban los de Callejeros, oye!

Y como no podía ser de otra manera, en cuanto nos acercamos un poquito nos hicieron el alto con el chisme ese fluorescente (¿Cómo carajo se llamará eso??).

El guardia civil nos indicó que paráramos un poco más adelante. Y allí que paramos. Le veo acercarse a él sólo por el espejo retrovisor (Ole ahí valiente! Dí que si, héroe, que tu no necesitas ayuda!).

Llega a la altura de mi ventanilla y me hace un gesto para que la baje. Le doy al botoncito y en los segundos que tarda la ventanilla en bajar, el tipo tiene una idea. Enchufa la linterna y alumbra el asiento trasero acercándose a la ventana para marujear un poquillo y tal.

En esas que el fogonazo de luz despertó a la perra. Y ella que abre los ojos, se deslumbra y encima ve el careto de un señor que no conoce en la ventana del coche…pueeeeees ¡escandalera que montó! Se puso a ladrar super histérica y se fue para la ventana.

El guardia civil dio un salto para atrás (más gracioso…a lo “lago de los cisnes”) acompañado de un gritito (juas! Es que cada vez que me acuerdo me troncho, tu!).

Y de pronto me veo a otros dos guardias civiles corriendo hacia el coche. Uno de ellos gritando:

- ¡Sujeten al perro! ¡Sujeten al perro!

Ese mismo, al llegar a la ventanilla, me dice:

- ¿Es que no saben que no se pueden transportar animales peligrosos sueltos en el vehículo??

- ¿Ein? No va suelta, señor Guardia Civil…lleva su arnés y su cinturón de seguridad. Además…peligrosa, peligrosa, no sé yo hasta qué punto…

El guardia civil me mira incrédulo y enchufa con su linterna a la parte trasera. Y ahí que se ve a mi perra, que ya se había tranquilizao porque se había dado cuenta de que los tipos aquellos no eran peligrosos, tumbadita en su cunita con cara de buena.

Inevitablemente, le dio la risa. Y se giró hacia su compañero para preguntarle que cómo se asustaba de “eso” si no pesaba ni tres kilos (en realidad pesa 3 kilos 200 gramos…pero bueno, tampoco calculó mal del todo el hombre).

Al final, haciendo esfuerzos por contener la risa, nos dedicó el esperado:

- Continúen…

Y continuamos.

Y nos dimos cuenta de que nos habían parado para nada, porque con todo el jaleo, al final, ni habíamos soplado ni na de na!

Y como dicen que para muestra un botón…aquí os muestro muy amablemente a la perra tan peligrosa que tengo…





(Todo esto fue hace casi un año ya…pero me acordado leyendo un post de Mo sobre sus experiencias con los cuerpos de seguridad…¿vosotros tenéis alguna que declarar??)

EL TIO BUENO

martes, 11 de mayo de 2010

Ayer, cinco minutillos antes de la hora de salida de la oficina, andaba yo tratando de terminar una cosilla que no quería dejar colgada, cuando empiezo a oír a lo lejos risillas y cuchicheos.

Intenté hacer oídos sordos y centrarme en lo mío, que “seguramente” pensé “será menos divertido, pero tengo que quitarme este tostón de encima YA”.

Las risillas fueron en aumento y los cuchicheos pasaron a tener un volumen de voz considerable…luego dejaron de ser cuchicheos, claro…

Así que, mis queridas compañeras, terminaron por hacer que apartase la mirada de la pantalla y las mirase a ellas. Estaban mirando por la ventana, con carillas picaronas y alguna hasta con los colores subidos.

Eran solo tres, pero habían conseguido captar la atención de todos los demás.

Al final, un compañero les preguntó qué narices les pasaba…

Entre risas escuché las expresiones “Tío bueno” y “¡Dios, lo que le haría yo a ese!”

Y claro…hubiera sido de muy mala compañera no acercarme a mirar por la ventana después de escuchar eso, no?? (Que conste que no fui la única, que casi todas las féminas metieron primera y salieron cortando el viento para la ventana).

Y allí que llego yo emocionada a asomarme…les pregunto:

- ¿Dónde, dónde?

- En el banco del museo…

Y miro para el banco del museo…

- Mmmm…no…ahí solo veo a mi…

¬¬

- ¡Dejad de mirar ya, cacho perras en celo, que tiene dueñaaaaaa!

Apagué el ordenador, cogí mi bolso y salí corriendo a la calle. Mi chico me estaba esperando abajo, jugueteando con el casco de la moto, sentado al solecito en el banco del museo…

P.D.- El mosqueo me sigue durando hoy…y llevo toda la mañana mirando a esas tres con mala baba :P

DEPILACIÓN: ESA GRAN MISIÓN

sábado, 8 de mayo de 2010

El jueves por la tarde, al llegar a casa del trabajo, me esperaba un regalito que estaba deseando tener en mis manos.

Mi cuñi y su novio (de ahora en adelante el cuñao“”), que estaban pasando unos in the house, me lo pusieron delante de las narices nada más abrir la puerta. Hacía un par de horas que se lo había dejado el mensajero y como son unos marujos natos estaban loquitos por saber qué era.

Tiré el bolso por ahí y me senté en el sillón para abrirlo, flanqueada a izquierda y derecha por ellos dos. Era lo que yo esperaba que fuera. Esto:





Mi cuñi me arrebato la caja de las manos, mientras el cuñao daba palmitas sonriendo… (sí, qué pasa, en esta familia nos hace falta poco para emocionarnos! :P).

A medida que mi cuñi sacaba cosas de la caja, yo se las quitaba y las miraba embelesada mientras ella me leía para qué servía cada una…Y el cuñao seguía con las palmitas (más animao que es él…).

Cuando vaciamos la caja por completo, nos encontramos con toooodo esto:


Mientras mi cuñi y yo leíamos al detalle las instrucciones, el cuñao dejó por fin de dar palmitas y se hizo con la Silk- épil. La observó durante un ratillo, hasta que no pudo resistirse más y la encendió.

- Buaaah, nenaaaas! Si tiene hasta una lucecilla para que veáis bien los pelillos!

Y…¿qué pasa si juntas una Silk-épil con lucecilla y un hombre en pantalón corto???

Efectivamente, su mano cobró vida propia (estoy segura de su cabeza no quería hacerlo…no quería) y fue acercando la maquinilla hacia una de sus piernas lentamente. Mi cuñi y yo contuvimos la respiración…

Esperábamos un grito a lo tarzán…pero no llegó.

- ¡Si no duele nada! Vaya inventos que os hacen a las mujeres!! A todo esto…¿no habéis dicho antes que lleva un chisme de corte apurado o algo así?? Eso para las patillas de lujo, no??

¿Veredicto final del cuñao?

- Bueh! Que locura de máquina! Le voy a decir a mi madre que me compre una!


Por mi parte, lo que más me llamaba la atención era eso de que no llevara cables y…sobre todo, que se pudiera usar en la ducha!! Así que, como los cuñaos no se iban, decidí esperar al día siguiente para probarla.

Ayer, a media tarde, estaba viendo la tele con mi chico y no podía esperar más…

- Nene, me voy a duchar

- ¿Ahora??

- Sip

- Bueeeeeno…

Y salí corriendo para la habitación a coger mi Silk-épil 7 todopoderosa…Pero mi chico me pilló por el pasillo con ella en dirección al baño.

- ¿Dónde vas con eso??

- Ehmmm…a ducharme…y a probarla.

- ¿En la ducha?? ¿Estás loca?

- Que no, jo! Que pone que se puede usar en el agua.

- Y una mierrr…que te electrocutas!

Momento maratón. No me quedó otra que salir corriendo hasta el servicio y encerrarme por dentro.

- Joder, nenaaaa, no lo hagas! Que yo te quiero mucho, tienes una buena vida…piensa en los gatos y en la perra!!

(Vale, no fue pa tanto…en cuanto me metí al baño, mi chico pasó del tema…alomejor calló en la cuenta de la indemnización millonaria que le podía caer si de verdad me electrocutaba…).

Pero no me electrocuté! Y no sólo eso…si no que no me dolió nada (nada de nada, que sólo sentía un hormigueo en las piernas…dolor cero! Prometido) y encima, gracias a la lucecilla que lleva incorporada no me dejé ni un solo pelo rebelde…muajajajaja! Por primera vez en mi vida, fui más fuerte que todos ellos!!

Después ya fuera de la ducha, probé el resto de cabezales…y misma sensación, mismo resultado.

Valoración general:

Lo mejor: Hoy estreno minifaldaaaaa!

Lo peor: El cuñao no me dejó estrenarla! Jo!

Muchas gracias a Bloguzz y a Braun por darme la oportunidad de probar la nueva Silk-épil 7…es genial!

ASESINA PSICÓPATA II

lunes, 3 de mayo de 2010

Viernes. Media horita más y empezará oficialmente el fin de semana. Ando feliz y canturreando delante del ordenador porque por la noche voy a ver a Los Planetas y a Franz Ferdinand.

De repente, la puerta de la oficina, que estaba entornada, se abre de par en par. Desvío la mirada hacia allí, interesándome en ver quién ha decidido regalarnos una visita un viernes a estas horas.

Y entonces, la veo…

Ahí. De pie. Muy seria. Haciendo una especie de repaso visual a mis compañeros.

Es ella. La asesina psicópata ha vueltooo!! Más de una semana después (mira que se ha hecho esperar la jodía), pero ha vueltoooo!!

Lo primero que se me pasa por la cabeza es: “Jo, pues si que te fuiste a aparcar lejos, bonita…”. Acto seguido, recuerdo sus palabras:

- … ¡Se van a enterar estos! ¡Se van a enterar!

Trago saliva y me escondo debajo de la mesa al grito de “¡A las barricadas! Es ella, es ella…¡Ha vuelto!”

No, mentira…

Quizá abriera los ojos mogollón expectante, pero ya. Hasta ahí mi reacción histérica.

La señorita psicópata se acerca a mi compi de recepción y le pregunta por un compañero. Éste, que venía de recoger unas fotocopias, escucha que preguntan por él y se acerca voluntariamente…así, a lo inocente.

Yo, mientras, paso una notita a mi compi de al lado (los años de colegio fueron un buen entrenamiento para las comunicaciones secretas), explicándole que es ella. Stop. Que está aquí. Stop. Que ha vuelto. Stop. Y que se va a cargar a nuestro compañero delante de nuestras narices. Requetestop.

El compañero se identifica.

“Maaaaaal”

Ella sonríe y se identifica también. Resulta que es de un sindicato (o eso dice). Le pregunta si pueden hablar en privado.

Mi compi de al lado y yo intentamos hacerle señas para que él sepa con quién está tratando. Pero no nos ve (o si, y se asusta pensado que nos ha dado un ataque de epilepsia conjunto…y se hace el tonto). Y se lleva a la señorita psicópata a un lugar “privado” (al descansillo).

Mi compi y yo nos miramos. Nos encojemos de hombros. Le damos por perdido. Se acabo. El lunes habrá que empezar a buscarle sustituto.

Llega la hora de salir y él aún no ha entrado.

Mientras recojo, barajo la teoría de que le tenga retenido con algún tipo de arma blanca en el descansillo y cuando salgamos “nos vamos a enterar”. Pero no digo nada. No vaya a ser que a mis compis les entre el canguelo y no quieran salir…que yo esta noche (repito por si lo habíais pasado por alto) tengo que ir a ver a Los Planetas y a Franz Ferdinand si o si. Da igual. Que sea lo que Dior quiera!!

Salimos y están los dos ahí, callados. Nos miran irnos.

Se han callado a posta. Seguro. ¬¬

Y ya está. Me olvidé del tema hasta hoy.

Al llegar esta mañana mi compañero estaba contando la conversación que tuvo con la señorita psicópata. Resulta que al ser el único fijo de la oficina, venía para convencerle de que se afiliara a su sindicato, porque no tenemos representación…Y de ahí eso de que “nos íbamos a enterar”, porque somos unos desconsiderados que no nos preocupamos por el bien del resto de la empresa y pasamos del sindicato…y bla, bla, bla.

Jo…pues vaya psicópata más aburrida, tú!
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