SALIDA INMEDIATA

lunes, 1 de octubre de 2007

A veces, viajar sólo llega a ser incluso hasta divertido…en otras ocasiones, es simple y llanamente aburrido…pero también están los viajes en solitario que podríamos denominar como altamente desesperantes y gravemente perjudiciales para la salud mental del viajero en cuestión. Pues bien, no me queda otro remedio que incluir el viaje que tuve que hacer la semana pasada entre estos últimos…

De pronto me vi en obligación de viajar “ya” y sin coche disponible…Y a la nena, que está acostumbrada a ir en coche a todas partes, no la hizo ni pizca de gracia la situación. Pero no quedaba otra, así que muy a mi pesar me rindo ante las circunstancias y me saco un billete de tren. ¡Ooooh, el tren! Que bonito y romántico suena eso de “viajar en tren” ¿verdad? Ainsss…¡cuanto daño han hecho las pelis de amorios surgidos en los vagones de algún tren de la Segunda Guerra Mundial! Viajar sólo en tren no tiene nada de bonito…y de romántico mucho menos.

Pasados unos 15 minutos de la hora en que el tren debería de haber salido, ahí me teníais a mí esperando en el andén a que el dichoso trenecito apareciera de una vez. Por las caras de tranquilidad y resignación de la gente (mucha gente!) que esperaba a mi vera, deduje que eso era lo más normal, normalísimo, del mundo mundial…

Y encima, no contentos con el retraso, cuando al dichoso tren le da por aparecer, van los de la estación y sueltan a los cuatro vientos eso de: “Salida inmediata”. ¡Y ya se montó el lío! La gente corriendo de aquí para allá, maletas volando, aglomeraciones en las puertas de los vagones y yo ahí, petrificada, loquita perdida, sin saber muy bien para donde tirar. ¡Menos mal que mi nene me había acompañado! Y fue él quien se abrió paso a empujones hasta mi vagón y me ayudó a meter la maleta sin dejar que las pirañillas me hicieran daño alguno.

Efectivamente, en lo de “Salida inmediata”, los de la estación habían informado correctamente…porque fue ¡super inmediata! Joer…si ni quiera me dio tiempo a mirar por la ventana para decir adiós a mi nene (como en las pelis esas de amorios de las que hablaba antes…jeje).

Y entonces llega el momento de conocer a tus compis de viaje…Es algo parecido al primer día de cole: Todo el mundo busca su sitio sin mirar a la cara a los demás. Yo tuve suerte y me encontré con la excusa perfecta para entablar conversación con el buen señor que me tocó en el asiento de al lado. Bueno…en realidad en mi propio asiento, porque el amigo prefería el mío al suyo.

- Es que si no estoy en la ventana lo paso algo mal…

Pues no se hable más…tranquilo, hombre, que yo me quedo en el asiento del pasillo, y yo me hago a un lado cada dos minutos a lo largo de las cuatro horas de viaje para dejar pasar a toooda esa gente que va para la cafetería, que, casualidades de la vida, estaba en el vagón de enfrente…vamos, que me tocó en un enclave estratégico. Un paso obligado.

Poco después nos informan de que no van a poder poner la primera de las dos pelis programadas para el viaje…Bueno, una que es previsora se había comprado una revista de esas que da lectura para horas y horas pero…¿dónde estaba la revista? Pues ¡donde va a estar! Guardadita en la maleta…¿y dónde estaba la maleta? Evidente: enterradita bajo otro millón de maletas…Momento “quiero llorar”. Me armo de paciencia y me pongo a pensar en mis cosas. Ainsss…siempre nos quedará nuestra propia cabecita a la hora de evadirnos! Pero el buen hombre pro-ventana se empeñó en negarme también el placer de pensar…y se puso a roncar escandalosamente…

Además, tuve la gran suerte de que me tocara en uno de esos asientos que están enfrentados a otros dos…y la amable señorita que tenía enfrente decidió combatir el aburrimiento y los ronquidos del pro-ventana haciendo uso de su portátil…lo que la obligó a estirar las piernas para mantenerlo sobre ellas con gran comodidad…Hecho que implicaba una alta reducción de la mía, ya que me vi obligada a encogerme lo más posible para dejar espacio a la señorita informática…

Y ahí estaba yo, dobladita a más no poder, con la mirada clavada en la nada, haciéndome a un lado cada dos por tres y aguantando los ronquidos del señor pro-ventana…

Cuatro horitas después, tras pegarme con medio vagón para poder recuperar mi maleta (que menudo levantamiento de pesas improvisado que me tocó hacer, oye!), por fin, puse los pies en el suelo madrileño…¡Que ganas locas de arrodillarme y besar el andén que me entraron!

Lo que vino después, da para otro post enterito: Darme cuenta de que el tren ha llegado al andén de llegadas de Ávila (cuándo mi origen era bastaaaante más al sur de la península…), encontrarme en el cercanías con una avalancha de forofos del Atleti que acaban de salir del partido, y tener que aguantar en el autobús que por fin me dejó en mi house, a un chavalín de unos 14 años que no cesó de hablar por el móvil con sus doscientos amigos, contándoles a todos la broma pesada que le había gastado a un tal Antonio esa misma tarde…¡Ey! Que cuando se quedó sin gente a quién llamar, llamó al propio Antonio para recordáselo, por si el chiquillo tenía mala memoria…

14 sueños:

Azusa dijo...

Justo el viernes me tocó un viajecito de 7 horitas (que se dicen pronto) en bus, así que estoy curada de espanto... Con lo bien que se va en coche...

El Hidalgo Informático dijo...

Jajaja por favor que locura de viaje, no? Yo también soy de los que va en coche a todos los sitios para:

1.- No aguantar a los compañeros de viajes pesados.

2.- Evitar llegar tarde con los retrasos de estos trastos.

3.- Joer, porque me gusta conducir y voy más cómodo, sobran las razones....

En fin, por lo menos míralo por el lado bueno, te ha dado para escribir una entrada :s jeje.

Un beso.

[Doctor JB] dijo...

Ah, los roncosos de los viajes largos, todo un clásico... ganas de meterles una patata en la boca, dan, a ver si así... :P


Por otro lado... qué risa con lo del crío de la broma, ya hay que ser mamoncete pa llamar al mismo Antonio y restregársela, jajaja.

Musi dijo...

los viajes siempre dan para situaciones memorables jajaja

trizia dijo...

Aisssss, el tren!! Que gran vehiculo y que incomodo que es el jodio. Lo digo por experiencia, vamos, que me pase el verano pasado 14 horas en él de Alicante a Santander. Menos mal que iba en clase preferente y no tuve los problemas que tuviste tu con el hombre pro-ventana que sino... ¡¡me muerooo!! Pero si, tambien he viajado en las condiciones que tan acertadamente describes y llevas toda la razon: la comodidad de los trenes es un mito que queda solo para las peliculas de romances en la 2ª Guerra Mundial jajajajajaja.

Me alegro de tu vuelta. Por cierto, que es eso de que acabaste en Avila????

besos wapa.

Martha dijo...

Uyss, trizia guapa!Que creo que me he explicado mal...jeje! Por suerte no llegué a Ávila (Sólo me habría faltado eso! :P )! Llegué a Madrid, pero no al andén que tenía que haber llegado, sino al que "supuestamente" llegaban los trenes de Ávila! jeje!

Aprovecho ya para daros las gracias a todos por vuestra bienvenida y por los comments! Ainsss...os echaba un montón de menos!

Besitosss a tod@s!

Borrego dijo...

Hola Martha. Bienvenida de regreso.......Y sí, sí me acuerdo.

angelsianalas dijo...

Bueno, Martha, yo soy bastante asidua de hacer viajes en tren, y no lo paso tan mal como tú. Estoy ya acostumbrada, debe ser eso. Además, voy al mismo lugar que has ido tú ¡figate que coincidencia!

Besos.

yonosoyHillary dijo...

En las películas todo huele a rosas, los trenes no sufren retrasos ( y si los hay siempre es por una buena causa), no hay esperas injustificadas, no existen las huelgas y todos respetan el mínimo espacio vital....pero eso sólo pasa en las películas.

Elena dijo...

Jajajaja

Bueno, luego recuerdas y te ries, no??

Antonio dejó huella! ;)

Glory dijo...

Yo también soy de esas que sin coche no va a ninguna parte. Desde que un dia en el autobus un hombre me toqueteo todos los rizos, prometi que jamas volveria a coger un servicio publico... Y pocas veces no lo cumplo

acoolgirl dijo...

Aysss!!! No me digas todo esto del viaje en tren que la semana que viene me voy sola de viaje... y en tren! Jajaja!!!

Que fuerte lo del niño del movil, no??? Y que plasta tambien!!!

Un besitooo y encantada de conocerte. Nos leemos!!

Vivas dijo...

Yo soy usuario del transporte publico (lo uso todos los días), y no sé como me las arreglo pero paso de to dios, a menos que vaya con algún amigo evidentemente. El MP3 es un gran invento xD.

Martha dijo...

Jeje...veo que hay gustos para todo en esto de los trenes!

Bueno, muchísimas gracias por vuestros comments!

Besitos a tod@s! ;)

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