INTERNET A RATOS...

miércoles, 27 de septiembre de 2006

Alguien debería pensar muy seriamente en comenzar una campaña bajo el slogan: “Internet es altamente adictivo ¡Cuidado!” o algo así. Tanto tiempo sin conexión me ha llevado a ha hacer cosas insospechadas…tales como encender el ordenador ¡para jugar al buscaminas! Ains…que triste! La verdad es que creo que le encendía con la remota intención de que Internet funcionara por obra y milagro de algún ángel o arcángel aficionado a la informática…pero nada, oye…que siempre lo mismo: “No se ha podido encontrar la página”. Lo desnudito que estaba mi PC sin el msn conectado y sin tropecientas mil páginas abiertas a la vez…

Y lo peor es que, a pesar de que ahora funciona, lo hace a ratos…y esto ya me está mosqueando hasta límites desconocidos. Cuando un buen día, de la noche a la mañana, dejó de funcionar sin previo aviso, la solución parecía estar clara: llamar a cierta compañía de servicios de Internet de cuyo nombre no quiero ni acordarme, y pedir que lo arreglaran. Pero esta vez, la susodicha compañía alegó que la línea llegaba perfectamente y que el problema no era suyo, que miráramos el router. Vamos, coloquialmente hablando, se lavaron las manos. Y ahí fue el momento en que empezó la peregrinación de informáticos por mi casa…

Informático uno: Con mucho mimo, coge el router y lo mira por arriba, por abajo y por los costados. Se da un paseo por los tres ordenadores de la casa. Vuelve a mirar el router. Diagnóstico: “Esto es muy raro, eh! El router está bien, las configuraciones también…un día de estos se pasa un compañero mío a ver si él encuentra el problema…”

Ehmmmmmmmmmmmm….¿a qué te refieres con “un día de estos”? ¿Tan ocupado está tu compi que no puede venir YA???

Y el compi vino tres días después, acompañado por otro compi…

Informáticos 2 y 3: Vuelta con el router para arriba y para abajo. Uno en uno de los ordenadores y el otro haciendo manualidades con los cables. De repente el que está en el PC le grita al otro: “Yaaaaaa”. A mi los ojos me hacen chiviritas, la felicidad me inunda, pero…¡Juasss! Ilusa…Esa felicidad me duró lo que tardamos en encender los otros dos ordenadores (Ley de Murphy: Uno de estos dos era el mío…) y ver que no funcionaba. Diganóstico: “Bueno, si en uno si va, puede que si sea el router”.

Y se fueron con el router a la tienda…
Y a los cuatro o cinco días viene el informático 2 a traer un router sustituto mientras arreglan el otro. Pero el router sustituto también funciona sólo en uno de los ordenadores… ¿Seguro que es el router???

Y llegamos así al día esperado. Llaman de la tienda: “Que bajéis a por el router…No sabemos que le pasaba al otro, así que como estaba en garantía pues os damos uno nuevo”. Mmmmm…¿Y no podías haber pensado en eso…no sé…una semana antes???

Así que el Veterinario Gates (que estaba más desquiciado que yo, si cabe) se va a por el router nuevo. Les dice que no hace falta que vengan, que ya lo pone él. Y lo puso…e Internet seguía sin querer entrar en dos de los ordenadores de la casa. Pero fuera de desistir, el Veterinario Gates se pasó dos días cable va, cable viene y ¡Bingo! Lo consiguió! (¿por qué no le contratarán en Microsoft o algo de eso???). Y todo iba muy bien, y todos tan contentos…Hasta que al día siguiente por la mañana la conexión se volvió a ir abajo. Esta vez en los tres ordenadores de nuevo. Así que, teniendo router nuevo y sabiendo que el problema no era ese, el Veterinario Gates se puso otra vez manos a la obra, esta vez ayudado de otros dos amigos informáticos pre-profesionales suyos. Y dieron con el quid de la cuestión: La línea no llega bien, ergo…¡Si es problema de cierta compañía de servicios de Internet de cuyo nombre sigo sin querer acordarme!

Nueva llamadita a la no citada compañía. Mil perdones después, dicen que mandarán un técnico. Y mientras viene (que todavía no le hemos visto el pelo por aquí…), el msn va cuando quiere, y las páginas, aunque de primeras “No se pueden mostrar”, después de actualizarlas cuatrocientas veces, van también…

Y así estoy…así que ahora, después de desgastar el botón de actualizar para publicar este post, terminaré con él definitivamente para visitar vuestros blogs!

Ahhh! Y muchísimas gracias por vuestros ánimos y por vuestra paciencia! ;)

Seguiremos informando…

RETIRO INVOLUNTARIO

martes, 19 de septiembre de 2006

Puedo llegar a tardar una semana o diez días en actualizar, así que no os he avisado antes porque aún estaba dentro de plazo...Pero el plazo ya ha acabado y yo sigo viviendo en la prehistoria! Y es que el día que cambié la plantilla del blog, también pensaba actualizar, pero...ja! Los astros se confabularon en mi contra y tiraron por los suelos mi conexión a Internet. Y desde entonces, ando gorroneando minutillos de conexión por ahí para publicar vuestros comentarios, mirar el mail, y poco más...Ni si quiera he podido pasarme por vuestros blogs a ver qué os contais y a comentaros :(

Y aquí estoy, gorroneando una vez más para avisaros de que esta especie de retiro, no es voluntario! Así que esperadme...que vuelvooooooooo! jeje!

No sé cuánto tiempo más tardarán en arreglarme el ruter (lo pongo como suena, porque no tengo ni idea de como se escribe el nombre del dichoso aparatito este que no se digna a dejarme conectar...ainsss...) o en darme otro nuevo (que ya se podían tirar el rollo y no tenerme aquí esperándo sin Internet!Joooo!)...Así que, tampoco se cuándo podré actualizar. Eso si, os prometo que en cuanto ese fabuloso invento que es Internet llegue de nuevo hasta mi ordenador, lo primero que haré será actualizar para contaros la maravillosa experiencia de estar días y días (¿sólo días??? Ya me parecen meses!) sin conexión...

Buenoooooo...espero estar con vosotros prontito y poner todos mis megas a vuestra disposición, jeje!

Muchísimos besitos a todos!

PASEANDO POR EL TÚNEL DEL TIEMPO

jueves, 7 de septiembre de 2006

El otro día me dio por investigarme a mi misma y me puse a curiosear por todos mis cajones y papeles varios que en ellos iba encontrando. Y en medio de esta ardua labor de marujeo autoincitado de mi propia persona, me encontré con…tachánnnnn! Mis diarios! Si, esos con sus candaditos y todo, que empecé a escribir en aquella lejana era, cuando Internet aún era sólo una intranet en el Pentágono que poco a poco iba aventurándose a salir al mundo exterior, y los míseros mortales ni si quiera éramos capaces de imaginar que algún día tendríamos a nuestro alcance una herramienta similar…y mucho menos, que unos años más tarde los diarios con candado pasarían a la historia para dejar paso al maravilloso mundo de los blogs. Vamos, que los diarios estos datan de hace mil años…bueno, no hace tantos años, pero si puedo decir sin temor a exagerar que son del siglo pasado…

Estaban enterrados por un montón de revistas fechadas en la misma época más o menos (vamos, revistas de nenas super guays que no sabía que seguía teniendo…) y al descubrirlos al fondo del cajón me sentí como toda una antropóloga con un hallazgo de Premio Novel entre las manos… Sin embargo, a la hora de intentar investigar más a fondo tan fabuloso descubrimiento me encontré con un grave problema: ¿dónde están las llaves matarile, rile, rile…??? Y el problema era mayor aún al tener en cuenta que en los últimos años he vivido dos mudanzas…juasss…vete tú a buscar las llaves…

Tenía tres opciones: 1) Pasar de los diarios y a otra cosa mariposa (esta quedó desestimada nada más pasárseme por la cabeza), 2) Dejar paso a mis instintos más primarios y destrozar los dichosos candaditos (no tardé en darme cuenta de que no podía arruinar de esa forma un descubrimiento antropológico de estas características…eso supondría una alta sanción por parte de la comunidad científica…) y 3) Intentar retroceder doce o catorce años en mi cabecita e imaginar dónde las escondería si tuviera que hacerlo ahora mismo…Por aclamación popular, esta tercera opción fue la elegida. En un principio no parecía muy válida…pero funcionó! Y las encontré en el segundo sitio en qué miré…

Tras alegrarme de no haber sido nunca tan retorcida como para esconder cada llave en un sitio y haber encontrado las tres de los tres diarios juntitas en una misma arandela, me senté a leer, empezando por el más antiguo. Nada más abrirlo, de golpe y porrazo, me vi vestida de blanco, con tirabuzones en el pelo y sintiéndome toda una princesita…¡Era mi primera comunión! Y de ella, pasé a la primera comunión de todos mis primos y amiguitos de la época… a cumpleaños, bautizos, bodas y navidades. En fin, que por aquel entonces mi diario estaba dedicado única y exclusivamente a este tipo de eventos. Puede parecer aburrido, y posiblemente lo sea para cualquiera que no esté en mi pellejo, pero para mi fue genial recordar como aquella niñita de 9 años que un día fui, vivía la noche de reyes o se ilusionaba cuando su mejor amiga del cole la invitaba a su cumpleaños esa misma tarde…

De los 9, pasé de un salto a los 12. Y me encontré con aquella niña que no entendía por qué su compañero de dos pupitres más adelante la tocaba el culo disimuladamente en clase de gimnasia…y que dejó de hablarle y se pilló un mosqueo que duró meses a partir del día en que él la dijo que quería casarse con ella y que por eso tenían que ser novios desde ya. Pero a la niñita se la pasó totalmente el mosqueo cuando se enamoró perdidamente del chico nuevo, que casualmente se hizo muy amigo del chico “tocaculos”. Pero el nuevo no quería casarse con nadie…ese sólo quería completar su colección de cromos de Bola de Dragón. Lo demás le importaba un carajo. Juasss…y leyendo esto me acordé de cómo hace un par de años me encontré al coleccionista en cuestión en una discoteca y se pasó la noche tirándome los trastos ¡A buenas horas mangas verdes!

Un año después, entré en una fase que por aquel entonces yo misma denominé como “Quiero un novio”. ¿Para qué narices querría yo un novio a tan tierna edad? ¿Llegué a pedirles uno a mis padres como regalo de cumpleaños? En fin…incógnitas sin respuesta, porque en el diario no aparecen y mi cabecita no lo recuerda. Por suerte esa fase duró un par de meses escasos.

Llegamos así hasta los catorce añitos. Reviví el momento en que conocí a la que ahora es una de mis mejores amigas. Me ví de nuevo entrando de novata en el instituto, conociendo a gente genial que hoy siguen estando a mi lado, y a otros no tan geniales que mejor no haber recordado…Paseé por mi adolescencia, por esos “puntillos” a base de calimocho (puaghhh…y pensar que ahora no lo soporto…donde esté un roncito, que se quite el vino de tetra brick, jeje!) y reviví aquel amor imposible…cuando vi en el diario esa foto de aquel americanito rubio de ojos azules se me dibujo una sonrisa en el rostro…pero que ilusa (o tonta, como lo queráis llamar…) que era. Pensaba que jamás me “desenamoraría” de él, creía que esos dos meses que estuvo en España habían sido los mejores de mi vida y que nada podría superarlos, que nunca sería capaz de enamorarme de nuevo…ja, ja y ja…Eso sí, estuve un añito entero escribiendo en mi diario cuanto le echaba de menos…

Y entre fiestas adolescentes, confesiones que parecían un mundo echas a un papel, y agobios por los “duros” exámenes del instituto, llegué a la última página escrita del tercer y también último diario. Dieciséis añitos, y un deseo expresado a modo de posdata en mi último “post” escrito a mano: “Por fin ha terminado el curso, mis notas son geniales. Espero seguir así, para poder sacar nota en selectividad y entrar en la universidad para estudiar Periodismo. Tengo que conseguir cumplir mi sueño”. Y ahí me teníais a mi, saliendo del túnel del tiempo y cerrando el diario con una sorisilla estúpida, la piel de gallina y mirando de reojo a la estantería, dónde están las invitaciones para el acto de graduación en el que dentro de menos de un mes, me entregarán un diploma en el que se lea: Licenciada en Periodismo.
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